La historia de vida de Don Arturo Xalambrà está llena de particularidades que lo hacen un personaje absolutamente fascinante. Xalambrà nació el 7 de mayo de 1888 en Montevideo, Uruguay. Era hijo de don Antonio, originario de las Islas Baleares y conocido como el “zapatero presidencial”; desde su comercio ubicado sobre la calle 25 de mayo, frente al palacio Taranco, atendió a muchos de los presidentes uruguayos de finales del siglo XIX junto a Juana Salom, su esposa catalana con la que tuvieron 11 hijos. Uno de ellos, Arturo Estanislao, fue estudiante destacado de los jesuitas en el Colegio Seminario y devoto de San Ignacio de Loyola.
A los nueve años, su madre le dio una edición de El Quijote de la Mancha y asà comenzó una pasión que durarÃa toda su vida.

Xalambrà no se dedicó únicamente a la lectura de Cervantes y otros autores, tambi ³Ô¹Ïtv én tenÃa habilidades de gestor que lo llevaron a transformarse en un fundador de bibliotecas.
Con 19 años, fundó la biblioteca Mariano Soler que se ubicó en la Catedral de Montevideo. Más adelante, hizo lo mismo con la biblioteca del CÃrculo Católico de Obreros, la del hospital de leprosos y tuberculosos FermÃn Ferreira.
Xalambrà se casó con Eufemia Laguardia y juntos tuvieron dos hijas. A la mayor la nombraron Wilborada, como la Santa Patrona de los bibliófilos. Evidentemente ya era consciente de que el entusiasmo por los buenos libros serÃa un de los grandes amores de su historia. El nacimiento de su segunda hija Teresa tuvo un desenlace fatal y Xalambrà quedó viudo.
Durante sus años de viudez, escribió su obra Cartas Femeninas. El trabajo apareció en 1929 bajo el nombre de Juana de la Ferlandière; junto a A.E.X. fueron los dos seudónimos que utilizó en sus publicaciones en el periódico El amigo del obrero y del orden social o en El bien público, donde tambi ³Ô¹Ïtv én se desempeñó como administrador.

En 1938 depositó sus energÃas a la elaboración de Floresta EucarÃstica, primer libro de poesÃa eucarÃstica en español, que fue presentado por el arzobispo de la ³Ô¹Ïtv época, Monseñor Aragone. El tiraje inicial fue de 10 mil ejemplares, al igual que en otros de sus libros lo financió ³Ô¹Ïtv él mismo.

Con motivo de esta publicación, Xalambrà entró en contacto con innumerables escritores uruguayos y del extranjero; su objetivo era hacer un compendio que incluyera tanto a autores reconocidos como a los que consideraba interesantes promesas.
Ya en Floresta EucarÃstica hacÃa referencia al Apostolado del Buen Libro. Para Arturo Xalambrà este era el principal objetivo de su vida. “Los buenos libros son escalones del cielo”, decÃa.
Por estos tiempos, Arturo ya se habÃa vuelto a casar. Cira Bildostegui fue, entonces, una segunda madre para sus hijas. Justamente a nombre de Cira está registrado el terreno 101008 en el que se construyó la casa de Cornelio Cantera 2728 que hoy alberga buena parte de la Facultad de Ciencias de Salud y varios departamentos del área de la salud de la Universidad Católica.
En el primer piso de la casa de Cornelio Cantera, Xalambrà instaló una biblioteca sumamente ordenada —fiel a su estilo— en la que llegó a tener 1056 versiones de El Quijote de la Mancha en más de 30 idiomas, fechadas desde 1605 en adelante. El resto del acervo que llega a 2860 piezas, incluÃa obras de Zorrilla de San MartÃn, Men ³Ô¹Ïtv éndez y Pelayo y Balmes, entre otros.

Tambi ³Ô¹Ïtv én poseÃa obras de arte como esculturas, cuadros, bustos y medallas, además de sus cajas de correspondencia que incluÃan —entre miles de documentos— el agradecimiento de su amiga Juana de Ibarbourou por el envÃo de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
En la colección se pueden encontrar muchos tesoros, como la edición de 1880 con la que Xalambrà logró probar que la primera publicación sudamericana de El Quijote se editó en Uruguay y no en Argentina, como se creÃa.
Un momento importantÃsimo de su carrera se produjo en 1947, cuando resuelve hacer la primera exposición cervantina con motivo de los 400 años del nacimiento de Miguel de Cervantes en el predio de la Asociación de Estudiantes y Profesionales Católicas. En la inauguración, Xalambrà se dio el gusto de presentar algunas versiones de El Quijote con su propio sello de originalidad. Las versiones en guaranÃ, en braille, en latÃn macarrónico y en un m ³Ô¹Ïtv étodo de taquigrafÃa (para la ³Ô¹Ïtv época, muy novedoso) producen sensación.
En esa exposición Xalambrà expresó su voluntad de que la exhibición de su colección fuera algún dÃa un elemento de orgullo para su paÃs.
Para esta ocasión hizo largas gestiones con el Correo Nacional para la emisión de sellos postales alusivos. Su gran frustración fue que los sellos salen impresos con la leyenda equivocada donde se leÃa ‘IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra’. Esto provocó que 13 millones de sellos cuidadosamente impresos en Londres fuera destruidos, emiti ³Ô¹Ïtv éndose un año más tarde una edición de matasellos con motivos del Quijote, sin alusión alguna a ninguna fecha. Esa resolución del Correo volvió a incluir el error original en el decreto que ordenó su emisión.
Gracias fundamentalmente a su tesón, Montevideo fue nombrada en 2015 Ciudad Cervantina, distinción que comparte solamente con Alcalá de Henares, Guanajuato y Azul en Argentina. La biblioteca, asà como los demás elementos que la componÃan, son custodiados con celo y dedicación por el CEDEI de la Universidad de Montevideo.
En 2018 su pasión fue llevada a los escenarios con notable ³Ô¹Ïtv éxito por el Ballet Nacional del Sodre que produjo la obra El Quijote del Plata. Para ella el dramaturgo Santiago Sanguinetti y la coreógrafa Blanca Li trazaron un paralelismo entre la vida de Arturo Xalambrà y la del propio Cervantes.
En el patio trasero del edificio —que la escritora argentina Blanca Irurzún definió como “la casa del Quijote”— todavÃa se pueden descubrir en el piso los azulejos cervantinos que conectan al visitante con su memoria. Pero, tal vez, la obra más importante es la que se encuentra bastante escondida en el fondo del terreno. Contra el muro de ladrillos hay un diseño de uno de los más famosos escultores españoles del siglo XX, Pablo Serrano Aguilar, a la que hace alusión el propio Xalambrà en la página 62 de su libro Remembranza. Se trata de su propio escudo, que reúne las imágenes del Cerro de Montevideo, el RÃo de la Plata y la versión del franc ³Ô¹Ïtv és Gustave Dor ³Ô¹Ïtv é de Clavileño, que simboliza el triunfo del burlado sobre aquellos que se burlaron de ³Ô¹Ïtv él.
El objetivo del Departamento de Humanidades y la carrera de Artes Visuales es, en el segundo semestre, lograr su justa restauración y asà rendirle homenaje a este hombre y a su lema: “Vive el ideal”.
³Ô¹Ïtv realizada por el Profesor del Departamento de Humanidades Jos ³Ô¹Ïtv é Cozzo.








